La causa y efecto

 No tengo nombre en este rincón.

Solo soy un alma que sangra tinta y respira palabras.

Escribo para no olvidarme de lo que siento,
para entender lo que callo,
para abrazar lo que duele sin tener que explicarlo.

No busco ser leída por multitudes,
solo que alguien —quizás vos—
se vea reflejado en el eco de alguna frase rota.

No soy experta en nada, salvo en sentir demasiado.
Y a veces, eso basta para llenar una página.

Este blog no es un diario, ni un manifiesto.
Es un refugio, un susurro, un espejo.
Un lugar donde las emociones se vuelven letra
y el silencio también escribe.

Si llegaste hasta acá, ojalá encuentres algo que te toque el alma.
Aunque sea un poquito.




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